Pienso que Chile es un gran país. Me encanta vivir y estar aquí, lejos del resto del mundo. Lo único que me tiene de verdad muy frustrado –y a veces me deja casi llorando- es la escasez de mentalidad servicio. Es como si el concepto de servicio y frases como "El cliente siempre tiene la razón" nunca hubiesen cruzado los Andes. Acá los consumidores debemos luchar cada día con una muralla de argumentos en contra del consumo.
En los bancos hay siempre colas diferentes. Una para mí y una para otros clientes. La de otros clientes siempre anda más rápido. Me encantaría ser otro…
Muchas veces he estado en una situación con pasaporte y carnet, pero sigo siendo un nobody… hasta que el notario también aprueba que yo, de verdad, sea yo. Mi pasaporte me deja entrar hasta en EEUU, pero con él, no puedo arrendar un departamento en Santiago.
El notario no existe en Suecia, de donde soy yo. Imagínense Chile sin notarios, qué maravilla... O sin tener que hacer cola en el banco… Toda la tecnología existe para el banco virtual (TODOS los servicios), pero lamentablemente el “sistema” manual todavía es rentable y quizá (?) al presidente del mismo no le importa que 2 millones de chilenos corran el peligro de un ataque al corazón debido al estrés diario en la cola para uno… no la de los otros. ¿Quiénes son los otros?
Varias veces en bares acá he tenido casi que “amenazar “a la mesera/o para que me sirva una cerveza o, peor todavía, comida y una cerveza. Como cliente me miran con asco. Como el culpable de su pega, como el responsable de que tengan que levantarse cada mañana. Me pasa que pido un vaso de vino y no me lo venden si no “estoy dispuesto a” comprar la botella entera. La gracia de vender una unidad en varios pedazos para ganar más tampoco cruzó los Andes…
El fuerte odio en la relación empresa/consumidor hace que cualquiera se intente alejar de esas partes de una empresa grande. En la primera línea están las deshabilitadas ejecutivas que cumplen con su papel como una actriz “penca”. No tienen otro remedio. Tienen una descripción de pega y si dicen algo diferente o si se mueven diferente a lo establecido evidentemente se encuentran sin trabajo (yo cacho), aunque el acto sea a favor del cliente, de la empresa y del mundo entero. La flexibilidad como herramienta para ganarse clientes brilla por su ausencia y los chilenos consumidores lo asumen con paciencia o quiza incluso con orgullo. ¡Que me traten mal, por favor, para que me sienta peor todavía gastando mis lucas! Así me siento yo...
A veces pienso que las empresas de telecomunicaciones están firmemente convencidas que los planes mensuales y los equipos telefónicos son mucho menos importantes que el tamaño de los potos de las ejecutivas, para ganar clientes. :-)
El consumidor (en mi caso) no entiende nada y nadie entiende al consumidor. Pero ¿qué importa? Los competidores son iguales y todos siguen en business hasta que alguien haga algo.
¡En Needish estamos tratando!
Am I out of the box… our out of my mind? Or am I just being Needish?
Oskar






